Una de miles

Me he puesto a pensar en lo rápido que ha pasado el tiempo, en lo rápido que el problema cambia, en lo rápido que olvido lo que me duele.

Estoy aquí cada que me duele el corazón, cada que no sé lo que pasa en mi cabeza o cada vez que creo que mi cerebro y corazón por fin se pusieron de acuerdo. 


Puesto a la derivaba del barco cada que busco saltar, o cada que creo que zarpa del muelle.


Puesto frente a los ojos de mi cerebro, pero nada funciona.


Me destruyo cada que olvido una idea o cada que el sistema me refuta.


Creo que vivo entre cuatro paredes pero no sé si puedo encontrar la salida.


Me he suicidando en más de una ocasión, pero mi ser amado sigue con alguien más.



¿Cuál es mí puto problema?



     Busco, busco, y nada encuentro. 


                                                                                                                        Escribo, escribo, y nada entiendo.



Es deplorable que deseó tener algo entre mis brazos, cuando no es entre mis ojos.


Esto no se trata de él o de mí, de cómo le cuento lo que me duele, se trata de saber que el problema sigo siendo yo. 



¿Cuánto más trataré de ocultarlo?



El me escucha y sabe lo que me duele. Yo no soy capaz de verlo. 


Lo peor es que sé dónde está, pero no quiero verlo.


Sabe más de mí de lo que yo puedo saber de él. Sé que estoy bien por lo que poco que lo veo.


Estar entre sus cuatro paredes en ocasiones me abruma.



¿Siempre tiene que haber algo mal?


¿Por qué el problema no se acaba?



Solo deseo buscar la lluvia bajo el cielo, bailar sobre un charco de agua.


Un baile sobre la nieve de una cuidad sin ella, una promesa cruel me hizo llegar tarde. Los ojos ven, el corazón siente.



¿Cuál es el primero en darse cuenta de lo dicho por el viento?



De nuevo la casa está en llamas, ¿recuerdas una mínima idea de lo que es que te quieran?


Es cierto, la noche era nuestra, pero ninguno supo cómo hacer que la luna brillara por el sol. El sol se oculto sobre la luna y la leyenda se hizo real.


Todo amor debe acabar en el suelo o en el cielo creyendo que la luna brilla sola.


Recuerda que todo está en la luna, brilla cuando el sol hace brillar otro lugar del planeta. 


Estoy listo para dejarte ir, y creer que sabes que esto es para ti. 


Eres el sol, eres lo que me hace brillar en alguna parte del mundo, mientras mi luna brilla por lo que dejaste.


Cuídate, la luna siempre brillara, al igual que tú.



Jonathan Jesse 

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